viernes, 9 de enero de 2015

La Mafio-Cracia en Chile


Los políticos y los medios de comunicación no parecen tener muy claro lo que significa cultura. Cuando se habla del mundo de la cultura se engloban usualmente cuestiones tan dispares como “El Teatro a Mil”, “La pequeña gigante”, las celebraciones multitudinarias de música pop, la ópera, el teatro, el cine, los museos, la universidad... etcétera. Esto es un abuso del lenguaje en el que se mezclan cosas que, aunque relacionadas, no son ni mucho menos lo mismo: cultura, espectáculos, entretenimiento y educación.

http://letras.s5.com/mart080115.html

lunes, 15 de diciembre de 2014

Juan Cameron en la Feria de Quito



Es un homenaje a la palabra escrita y a la tradición oral de la que nace, puentes que se tejen entre comunidades y generaciones, las armas más potentes que tienen aquellos pueblos que, como los nuestros, buscan abrir lazos de comunicación entre el pasado, el presente y el futuro.

sábado, 29 de noviembre de 2014

La Cultura No Debe Molestar

La cultura no está en peligro. No puede estarlo. No goza de buena ni mala salud. No está en sus mejores momentos ni en los peores ni decae por falta de riego ni tiene de qué presumir. La cultura no es el culto ni el Ministerio de Cultura (como el arte no es el artista). No está sujeta a podas o cataplasmas ni depende de gobiernos, centros cívicos, mecenas o voluntarios. Ni siquiera depende, si a eso vamos, de la suerte. La cultura, simplemente, es inevitable.
La cultura no es más importante en tiempos de crisis, ni lo es menos. No hay elección. No es un lujo ni un exceso, es la expresión inevitable del simio erguido que somos, la conclusión preceptiva de nuestra existencia. Si el aire es lo que inspiramos, la cultura es lo que expiramos. Lo queramos o no. No depende de permisos, aliento, obstáculos o instancias. Ver la cultura como un objeto que auxiliar es debilitarla y debilitarnos. No hay que salvar la cultura ni salvar a nadie de ella. Aun el gobierno más tecnocrático acogerá, sin querer, a un infeliz con el brazo largo que alcanzará el caudal común y lo verterá en forma de rima, haciéndolo propio. La cultura no puede prohibirse porque no puede evitarse. Un hombre piensa y el planeta cambia un grado su trayectoria, un idiota cuenta un chiste y otro, listo de repente, pierde un diente, una niña junta dos pinturas y descubre un color nuevo, el gañán del disco pub hace crujir los nudillos al ritmo del bajo…
La cultura no es un regalo ni un favor, no es accesible ni inabordable. Es lo que somos, lo que nos constituye. De lo que estamos hechos. Si la ceguera no niega la luz ni el hartazgo el alimento, ¿en qué podría inquietar la ignorancia a la cultura? La cultura es el torrente invencible que aplasta el sarcasmo. No hay rey en el mundo de quien dependa ni gobernante que pueda imputarse su defensa (salvo que tenga el acierto de hacerse a un lado). Ni quien se aplica en sortearla la elude ni quien la busca puede inventarla, sólo ser parte de ella; como las tierras de los indios, no se descubre: se encuentra. Es el modo en que interpretamos el mundo, es su contorno. El resultado de adentrarse en el corazón de la existencia y también la mirada esquiva, la comprensión de uno mismo y el modo en que ésta se derrama como un sumario para que empape la alfombra. Es la sombra de las cosas, la luz que arroja la sombra y la cosa misma. El cínico que no escucha ni escribe ni ve ni piensa ni dice ni ama, silba.
No hay que salvar la cultura, no es necesario. No hace falta protegerla. Basta con no molestar.

(Artículo originalmente publicado en el diario ABC 
el domingo 27 de octubre de 2014).

jueves, 13 de noviembre de 2014

True Detective


True Detective en fnac.es

Las puertas del selecto cielo de las series, en el que sin duda ya disfrutan de la catódica vida eterna Los Soprano, The Wire, Mad Men y Breaking Bad, se abren de nuevo para acoger a True Detective. Y en Errata naturae no hemos dudado en dedicarle un volumen a esta nueva producción de culto que nos ha causado auténticos escalofríos, tanto físicos como intelectuales. Se trata de un libro que es también un juego, un artilugio y un experimento tan estimulante como la serie.
Así, en la primera parte del volumen, Nic Pizzolatto, creador de la serie, nos habla sobre su trabajo, su concepción de la literatura y la televisión, sus influencias y la manera en la que se llevaron a cabo algunos de los momentos clave de esta primera temporada. Iván de los Ríos disecciona los componentes filosóficos de la serie con precisión forense y nos muestra algunos indicios que nos podrían llevar a plantearnos nuevos interrogantes o a reinterpretar ciertas pistas, especialmente con respecto a su discutido y polémico final. Y el periodista Ethan Brown nos presenta su larga y arriesgada indagación sobre el caso real en que se basa la serie, una crónica tan espeluznante como excepcional, ejemplo del mejor periodismo comprometido y de investigación de nuestros días.
En la segunda parte, encontramos una serie de textos firmados por pensadores como Nietzsche, Schopenhauer o Ligotti; por escritores clásicos como Bierce, Chambers o Lovecraft; y por autores contemporáneos como Bolaño, Hammett o Barron. Nombres citados directamente en la serie y que vertebran sus contenidos, o bien que la atraviesan de forma subterránea. Cada uno de los textos va precedido por un breve y brillante ensayo de presentación de Iván de los Ríos, que sitúa la relación de estos autores y sus textos con True Detective. Un juego, por tanto, a través del cual el lector puede aventurarse en ese laberinto metaficcional que compone la serie, además de disfrutar de la lectura de un conjunto de relatos y ensayos de calidad y alcance excepcionales.
clubcultura.com

lunes, 23 de septiembre de 2013

Mario Artigas: Homenaje a Álvaro Mutis Jaramillo

Álvaro Mutis Jaramillo.

Nací en Bogotá el 25 de agosto de 1923, día de San Luís Rey de Francia. No descarto la influencia de mi santo patrono en mi devoción por la monarquía. Hice mis primeros estudios en Bruselas. Regresé a Colombia y por períodos que, primero, fueron los de vacaciones y, luego, se extendieron más y más, viví en una finca de café y caña de azúcar que había fundado mi abuelo materno. Se llama «Coello» y se encuentra en las estribaciones de la Cordillera Central. Todo lo que he escrito está destinado a celebrar, a perpetuar ese rincón de la tierra caliente del que emana la sustancia misma de mis sueños, mis nostalgias, mis terrores y mis dichas. No hay una sola línea de mi obra que no esté referida, en forma secreta o explícita, al mundo sin límites que es para mí ese rincón de la región del Tolima, en Colombia. En un último intento para lograr el diploma de Bachiller, me matriculé en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, en Bogotá. Mi profesor de Literatura Española fue el notable poeta colombiano Eduardo Carranza y a dos cuadras del Colegio estaban los billares del Café Europa y los del Café París. Las clases de Carranza fueron para mí una inolvidable y fervorosa iniciación a la poesía. El billar y la poesía pudieron más y nunca alcancé el mirífico título compañía de Carlos Patiño, alternando mis poemas con los suyos, publicamos un pequeño cuaderno titulado La balanza, que repartimos nosotros mismos entre algunos libreros amigos el 8 de abril de 1948. El día siguiente, nuestra obra se agotó por incineración. El 9 de abril fue la fecha del «Bogotazo», cuando ardió el centro de la ciudad por obra de los enardecidos partidarios del candidato presidencial Jorge Eliécer Gaitán, asesinado ese día en la capital. En 1953 tras publicar algunos poemas, el primero en La Razón por obra de Alberto Zalamea y otros más en el Suplemento Dominical de El Espectador gracias a Eduardo Zalamea Borda, apareció en la colección Poetas de España y América de Losada, que dirigían Rafael Alberti y Guillermo de Torre en Buenos Aires, mi libro de poemas Los elementos del desastre. En 1956 viajé a México, donde resido hoy. Octavio Paz, quien había escrito algunos elogiosos comentarios sobre mi poesía, me abrió las puertas de suplementos y revistas literarias. El mismo Paz me presentó, en un generoso ensayo suyo sobre mi libro Reseña de los hospitales de ultramar, editado en 1958 como suplemento al número 56 de la revista Mito que dirigía en Colombia Jorge Gaitán Durán.En 1959 sale Diario de Lecumberri, editado por la Universidad Veracruzana en su colección Ficción. En 1964, Ediciones Era publica, también en México, el libro de poemas, escritos todos en este país, Los trabajos perdidos. En 1973 aparecen, simultáneamente, Summa de Maqroll el Gaviero, que recoge toda mi poesía hasta esa fecha, en Barral Editores de Barcelona, y La mansión de Araucaíma en Sudamericana de Buenos Aires, en donde se reúnen todos mis relatos.En 1978, Seix Barral de Barcelona hizo una nueva edición de este libro aumentado con El último rostro.En 1982, el Fondo de Cultura Económica de México edita el libro de poemas Caravansary en la colección Tierra Firme. En 1984 la misma editora publica en esa colección el libro, también de poesía, Los emisarios y en 1985, Cátedra de Madrid edita Crónica regia y Alabanza del reino, poemas dedicados al Rey don Felipe II, su familia y su corte. En estas últimas obras exploro, no sin dificultades, titubeos y ráfagas de duda, una nueva manera de contar lo mismo, lo de siempre, lo único ya para mí contable: los fantasmas que, desde mis ávidas y desordenadas lecturas de adolescente en «Coello», me visitan con asiduidad inflexible. Fantasmas nacidos en buena parte en rincones de la historia de Occidente y en la dorada decadencia de Bizancio, envueltos, siempre, por el tibio vaho de los cafetales. En 1987 y dentro del mismo propósito de rescate de vastas zonas del pasado, publico Un homenaje y Siete nocturnos, que aparece en las ediciones de El Equilibrista en México y en Pamiela de Pamplona. Resuelvo, entonces, intentar en el campo del relato una prolongación de algunas prosas dedicadas a Maqroll el Gaviero, personaje que, desde mis primeros poemas, me visita esporádicamente. De este ensayo nace Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero, que incluye las siguientes novelas: La Nieve del Almirante, Ilona llega con la lluvia, Un bel morir, La última escala del Tramp Steamer, Amirbar, Abdul Bashur, soñador de navíos y Tríptico de mar y tierra. Después de ser publicadas en forma independiente, tanto en España como en América Latina, se reúnen en dos volúmenes (Siruela 1993) y en un volumen (Alfaguara 1995). El Fondo de Cultura Económica de México edita en 1988 cuentos y ensayos bajo el título La muerte del estratega. El mismo editor, con el título Summa de Maqroll el Gaviero, publica en 1990 mi poesía escrita hasta esa fecha. Esta obra es editada por Visor, en España, en 1992. En 1999, Seix Barral publica en Colombia De lectores y algo del mundo (1943-1998). De la obra en prosa hay traducciones al inglés, francés, alemán, italiano, portugués, danés, sueco, polaco, griego, holandés y turco. De la poesía existen, en versión completa, traducciones al francés, italiano y rumano y en antologías hay versiones en chino, ruso, inglés, griego y alemán. Nunca he participado en política, no he votado jamás y el último hecho que en verdad me preocupa en el campo de la política y que me concierne y atañe en forma plena y sincera, es la caída de Constantinopla en manos de los turcos el 29 de mayo de 1453. Sin dejar de reconocer que no me repongo todavía del viaje a Canossa del Emperador sálico Enrique IV, en enero del año 1077, para rendir pleitesía al soberbio Pontífice Gregorio VII. Viaje de tan funestas consecuencias para el Occidente Cristiano. Por ende, soy gibelino, monárquico y legitimista…

Algunos de sus premios:

·        Premio Nacional de Letras de Colombia, 1974.
·        Premio Nacional de Poesía de Colombia, 1983.
·        Premio de la Crítica Los Abriles, 1985.
·        En 1988 recibió en México el premio Javier Villa Urrutia por sus novelas La última escala del Tramp Steamer e Illona llega con la lluvia.
·        El 28 de noviembre de 1989 recibió el premio Médicis a la mejor novela extranjera en Francia por su obra “La nieve del almirante”.
·        En 1993 premio Roger Caillois, en Reims por el conjunto de su obra.
·        El 25 de abril de 1997 obtiene el Premio Príncipe de Asturias de las Letras por «la originalidad y compromiso intelectual de su obra poética y narrativa».
·        El 3 de junio de 1997, gana la VI edición del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.
·        ESPAÑA - PREMIO CERVANTES DE LITERATURA Bogotá 23 de abril de 2001. …Cuando Miguel de Cervantes imaginó El Quijote, en 1598, recuerda el diario, el escritor estaba preso en la cárcel de Sevilla «por malversación de dineros públicos» y cuando Álvaro Mutis imagina las aventuras de Maqroll el Gaviero, en 1956, estaba «preso en la cárcel mexicana de Lecumberri por malversación de dineros privados».Más de cuatro siglos después, «la vida, que es la mejor novelista, reúne a los dos en una ocasión especial».

(Documentación Presidencia de la República de Colombia)

Poesía

·        “La Balanza”, Talleres Prag, Bogotá, 1948 (en colaboración con Carlos Patiño Roselli)
·        “Los elementos del desastre”, Losada, Buenos Aires, 1953.
·        “Reseñas de los hospitales de Ultramar”, Separata revista «Mito», Bogotá, 1955.
·        “Los trabajos perdidos”, Era, Ciudad de México, 1965.
·        “Summa de Maqroll el Gaviero”, Barral Editores, Barcelona, 1973.
·        “Caravansary”, FCE, Ciudad de México, 1981.
·        “Los emisarios”, FCE, Ciudad de México, 1984.
·        “Crónica regia y alabanza del reino”, Cátedra, Madrid, 1985.
·        “Un homenaje y siete nocturnos”, El Equilibrista, Ciudad de México, 1986.

Narrativa

·        “Diario de Lecumberri”, Universidad Veracruzana, 1960.
·        “La mansión de Araucaníma”, Sudamericana, 1973.
·        “La verdadera historia del flautista de Hammelin”, Ediciones Penélope, 1982.
·        “La nieve del Almirante”, 1986.
·        “Ilona llega con la lluvia”, Oveja Negra, 1988.
·        “Un bel morir”, Oveja Negra; Mondadori, 1989.
·        “La última escala del Tramp Steamer”, El Equilibrista, Ciudad de México, 1989.
·        “La muerte del estratega”, FCE, Ciudad de México, 1990.
·        “Amirbar”, Norma; Siruela, 1990.
·        “Abdul Bashur, soñador de navíos”, Norma; Siruela, 1991.
·        “Tríptico de mar y tierra”, Norma, 1993.

Ensayo

·        “Contextos para Maqroll”, Igitur-Cilcultura, 1997.
·        “De lecturas y algo del mundo”, Seix Barral, 1999.
·        “Caminos y encuentros de Maqroll el Gaviero”, Editorial Áltera, 2001.

Poemas:


Como espadas en desorden

                          Mínimo Homenaje a Stéphane Mallarmé

Como espadas en desorden
la luz recorre los campos.
Islas de sombra se desvanecen
e intentan, en vano, sobrevivir más lejos.
Allí, de nuevo, las alcanza el fulgor
del mediodía que ordena sus huestes
y establece sus dominios.
El hombre nada sabe de estos callados combates.
Su vocación de penumbra, su costumbre de olvido,
sus hábitos, en fin, y sus lacerías,
le niegan el goce de esa fiesta imprevista
que sucede por caprichoso designio
de quienes, en lo alto, lanzan los mudos dados
cuya cifra jamás conoceremos.
Los sabios, entretanto, predican la conformidad.
Sólo los dioses saben que esta virtud incierta
es otro vano intento de abolir el azar.
De «Poemas dispersos»


Ciudad

Un llanto
un llanto de mujer 
interminable,
sosegado,
casi tranquilo.
En la noche, un llanto de mujer me ha despertado.
Primero un ruido de cerradura,
después unos pies que vacilan
y luego, de pronto, el llanto.
Suspiros intermitentes
como caídos de un agua interior,
densa,
imperiosa,
inagotable,
como esclusa que acumula y libera sus aguas
o como hélice secreta
que detiene y reanuda su trabajo
trasegando el blanco tiempo de la noche.
Toda la ciudad se ha ido llenando de este llanto,
hasta los solares donde se amontonan las basuras,
bajo las cúpulas de los hospitales,
sobre las terrazas del verano,
en las discretas celdas de la prostitución,
en los papeles que se deslizan por solitarias avenidas,
con el tibio vaho de ciertas cocinas militares,
en las medallas que reposan en joyeros de teca,
un llanto de mujer que ha llorado largamente
en el cuarto vecino,
por todos los que cavan su tumba en el sueño,
por los que vigilan la mina del tiempo,
por mí que lo escucho
sin conocer otra cosa
que su frágil rodar por la intemperie
persiguiendo las calladas arenas del alba.

De «Los trabajos perdidos»


Ocaso
Al Poeta que "Se nego a visitar Cuba mientras durara la Dictadura de los Castros"; se le entrvistó en la Emisora Local "Caracol Radio". El Escritor se mostró feliz por haber arribado a los 90 años, y por los homenajes de sus amigos a su obra.
-"Me siento mejor, ahí vamos"- -dijo- refiriendose a su salud.

Hoy lunes 23 de septiembre, el escritor colombiano Álvaro Mutis, de 90 años, (25 de agosto), residente en México hace más de medio siglo, ha fallecido esta noche en la Capital del País. El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México (Conaculta) ha confirmado que la muerte se produjo a las 16:20 hora local (21:20 GMT) en el Instituto Nacional de Cardiología.

Mutis. Considerado como uno de los grandes poetas latinoamericanos y uno de los mejores narradores de su generación, fue un exepcional exponente del "Realismo Mágico". Creador de la "Saga novelesca de Magroll el Gaviero, Álvaro Mutis creó una extensa obre poética caracterizada por la exuberancia, la torrencialidad y la vegetación sensual y feraz.

Mario Artigas C.

martes, 3 de septiembre de 2013

Poesía Solidaria:


En qué está él

Alcornoques y cretinos vomitando incultura.
Mentecatos con mentalidad maligna de la vida diaria,
con salvoconducto de arribista, con pasaporte de apariencia,
con sentido al ridículo y falso Ego.

Y tú, desde tus ostentaciones
en la oscuridad maldices cobardemente;
no te atreves a rayar siquiera un muro
para oponerte contra el sistema que te reprime.
Cualquier pequeño jefe badulaque te putea y te humilla,
estruja y pisotea de puro gusto,
como borrego inculto que no te atreves a decir nada.

Hacen Patria en los estadios,
eufóricos gritan inmundicias
cubiertos con el emblema patrio,
adoran jugadores de pelotas
donde el músculo invadió sus cerebros;
babosean siliconas como perros con rabia frente al tv,
celebran derrotas y sólo hablan de farándula,
tiran gargajos en las veredas y con la estrella se limpian el culo.

Son Patriotas,
con sus traseros rojos de tanto maltrato por sus explotadores,
rezan el padrenuestro mientras defecan
escondidos en los baños,
con eructos entonan el Ave María y
borrachos maltratan sus familias,
odian la política y los políticos a ellos,
la globalización se los come por los pies y
el recalentamiento global les quema las bolas y no se quejan.

Dicen ser Católicos de ignorantes que son,
falsean su imagen para ser encantadores,
bautizan hijos para emborracharse y tener compadres,
nadie va a misa;
las religiones fornicándose al Estado
retardando el derecho y la justicia,
políticos ajenos a las sensitivas posturas humanas y,
la venidera destrucción de nuestra naturaleza,
                        de nuestro mundo.

Mientras los cretinos,
disfrutan de un asado viendo por tv tragedias
de mineros y terremotos,
la sangre les gotea por los codos saboreando el morbo;
la vida y la desgracia humana es convertida en Reality show;
sentados todo el día frente al basural,
mientras, sus dueños en las Bahamas bronceándose al sol.

La escoria de la incultura se impone en nuestra sociedad, retroalimentándose con la tv,
poniéndose más fuerte y más peligroso,
arrebatándonos las calles,
desvalijándonos.

Nuestra palabra escrita,
se va haciendo invisible para el «Ciudadano»,
que está en pánico y sin vocabulario;
si alza un poco la voz la “Democracia” le rompe la cabeza;
mientras los Bancos,
la Polar y el maleante común,
le roban un montón de veces.

Los políticos y empresarios comprando corrupción,
para utilizarlo como poder;
compradores y vendedores hacen que la mentira sea correcta,
creando un mundo de miedo.

Al ciudadano,
lo emputecen y maltratan a cada instante,
a través del vertedero que llaman tv,
se acostumbra a ser tratado como animal,
en los carromatos del “transantiago”,
no se escapa,
no sabe responder,
no se pregunta ¡por qué!, no atina a nada,
resignado se persigna con su escupo.

Mientras más castigados son por sus superiores,
más maltratan a sus pares y a sus inferiores;
no obstante la vida para los sin trabajo,
no corren una suerte distinta.

Mi fuerza creativa ha ido perdiendo sentido y,
ya no sé cómo lanzar bellas poesías,
amenaza constante de seguir con las hojas en blanco frente a mí,
tantos barrotes,
valores perdidos que no van con mis seres queridos,
los que rodean mi pequeña esfera.

Habrá que salir en defensa de aquellos
que viven al borde de la ciudad,
pisando la frontera de lo inhumano y,
les hablaré con el lenguaje lleno de siglos,
sin acomodar las palabras en hojas,
que quizás,
sean repartidas desalentadamente,
peligrando que una boca pronuncie el segundo justo,
                        el instante de mi muerte.


 Los complejos

Los valores van cambiando,
a medida que la civilización avanza y
el hombre se ve obligado a abandonar viejos ídolos.

Aquel verso poético: “angustia de vivir”,
ha quedado en el pasado,
sin negar la producción de obras maestras en el campo de la creación.
Hoy día, la “angustia de vivir”,
pasó a ser una enfermedad,
todos intentan liberarse por razones de higiene,
ya no se toleran los sueños de evasión,
de amor o de lo que sea.
El “complejo”,
es el producto que predomina hoy en el Ciudadano;
donde el sicólogo con el siquiatra
los liberan de inhibiciones y frustraciones;
con estupefacientes y psicotrópicos que finalmente,
se tragarán con alcohol.
Estos seres que se rigen por éstas normas,
resultan curiosamente ser egoístas, hasta temibles.

Los “complejos”,
después de todo resultan ser útiles para el Sistema.
Como los microbios para mantener el equilibrio de la naturaleza;
el humano en la sociedad.

No debemos apremiarnos tanto y pensar sabiamente,
porque aquello,
nos da matices a nuestra personalidad;
con un sabor personal a nuestra existencia.


Conmutación
A Omar Pérez

El «arte de vivir»,
no se enseña desde el párvulo hasta el final de la carrera universitaria.
Titulados arrojados a la escena de la vida,
sin conocer la trama ni los personajes
con los cuales le tocará presentar la obra.

Los problemas comienzan cuando intervienen las emociones,
y se resuelve generalmente de manera irracional.

No es posible que todas esas actitudes
de falla educacional y cultural,
se hagan desaparecer avanzados los años.

No se preparó su luz interior y la intercomunicación con el universo,
el amor y los afectos,
el cariño a nuestra naturaleza y ver nuestra realidad a cabalidad.
Por lo contrario,
se les desinformó de éstas fuerzas positivas,
forzosamente utilizables.

Los Titulados que logren descubrir su fuerza positiva,
le permitirá vivir sin amarguras,
miedos y decepciones;
serán portadores de conocimientos y valores,
transformadores de una nueva sociedad.

¡Estudiantes! no permitan la oscuridad en vuestra existencia,
sólo los arrastrará a problemas en vuestros destinos,
derroten la precaria educación establecida por “instituciones bancarias”, simulando academias,
            acercándose más,
                        al “Arte de Vivir”


martes, 30 de julio de 2013

A 10 años de la muerte del autor que sacudió la literatura y se volvió un boom


BITACORA
http://www.bitacora.com.uy/noticia_5481_1.html

POR DIEGO ERLAN (*)
Entre 1973 y 1976, en las mesas del café La Habana de la calle Bucareli, en México, un grupo de estudiantes de Filosofía y Letras de la UNAM quiso fundar un movimiento literario.

Fue un grupo de acción radical más conocido por sus molestas irrupciones en eventos literarios que por el par de antologías que publicaron (Pájaros de calor, 1976, Muchachos desnudos bajo el arcoiris de fuego, 1979) o por una revista efímera (de sólo un número) que salió entre octubre y noviembre de 1977.
Estaban inspirados por el espíritu del estridentismo de los años veinte y proponían un retorno a una poesía lumpen, que reinvidicaba la autodestrucción, la libertad sexual y la vanguardia. Hubieran quedado en el olvido de no ser por uno de ellos: Roberto Bolaño, fumador militante, poeta mediocre y agitador insolvente, que transformó esa prehistoria en mito en su novela Los detectives salvajes, publicada en 1998.
En los diez años que pasaron desde su muerte el 15 de julio de 2003, este chileno exiliado en México en su adolescencia, que hizo de Blanes (España) su última trinchera, se convirtió en el autor que había que leer, una figura influyente para las nuevas generaciones, un escritor maldito que murió demasiado pronto y ocupó por prepotencia (de trabajo) el lugar riesgoso de último escritor latinoamericano . En un efecto de traducción viral, se puso de moda tanto en Estados Unidos como en China, fue denostado por ser un escritor para escritores o un mero invento del mercado y, gracias a las pesquisas póstumas, se reveló como un autor mucho más profuso de lo que fue en vida.
Queda la acidez, la ternura y el romanticismo que destilan sus artículos de Entre paréntesis y una obra narrativa intransigente que encarna el espíritu de la revolución y a la vez su derrota. El realismo visceral el movimiento literario en el que se reconocen los escritores de Los detectives salvajes sostiene que la legitimidad de la labor simbólica del escritor depende de su actitud vital. Bajo ese influjo, Bolaño interviene con delay todavía abrumado por el efecto de las dictaduras latinoamericanas en los setenta en el debate intelectual sobre la función del escritor: entre el compromiso y la comunión del arte y la vida.
Ese es el nervio que atraviesa cada una de las páginas de Los detectives salvajes, articula los cuentos de Llamadas telefónicas y condensa el descomunal proyecto narrativo de 2666, cinco libros que conforman una novela en la que Bolaño vuelve a instalar en el centro la figura fantasmal de otro escritor Benno von Archimboldi atravesada a su vez por el horror de una acumulación implacable de crímenes ocurridos en la ciudad fronteriza de Santa Teresa.
Mientras escribía, Bolaño se dedicaba a escapar de una realidad que lo aplastaba en Chile, en México o en Barcelona, tres ciudades en las que vivió y de las que se fugó por la violencia política o por las esquirlas del amor. Hasta que un día un diagnóstico médico (trastorno inmunológico que afecta a las vías biliares y va dañando el hígado) le recordó que de la muerte nadie escapa y entonces se sentó a escribir para escapar del olvido. De ese modo, Bolaño se convirtió en el escritor de la desesperación romántica; en el escritor de nuestra época, de nuestras perspectivas y de nuestros modelos del espanto , como escribe en uno de sus poemas.
Con Los detectives salvajes (Anagrama), Bolaño obtiene el Premio Rómulo Gallegos y se convierte en un meteorito clavado en el centro de la literatura latinoamericana, con un linaje trazado entre Borges, Arlt y las peripecias beatniks, entre el idealismo de Cortázar y la desolación de Antonio Di Benedetto. Y con una tradición descomunal a cuestas, no como lastre sino como santuario en el que se le reza a la lírica de Neruda, Enrique Lihn, Gabriela Mistral o Nicanor Parra.
Suele decirse con razón que Chile es un país de poetas y en los últimos años los poetas empezaron a narrar. Allí están Alejandro Zambra, Álvaro Bisama, Alejandra Costamagna, Juan Pablo Roncone o Diego Zúñiga, por ejemplo. Es justamente Zúñiga (Iquique, 1987) quien sugiere que uno de los grandes aportes de Bolaño a la literatura chilena fue instalar el mandato de leer poesía. Porque Nicanor Parra la rompe. Porque Enrique Lihn la rompe. Porque en definitiva es el misterio de la poesía y el de los poetas el que se agita en Los detectives salvajes.
En esta novela, tanto Ulises Lima y Arturo Belano, líderes del realismo visceral, como el narrador, Juan García Madero, son poetas desesperados, poetas muertos de hambre, poetas adolescentes perdidos en ciudades enigmáticas, poetas que en los setenta querían hacer la revolución y al final de sus vidas terminan resignados en busca de una poeta (Cesárea Tinajero) de la que todos hablan pero a la que nadie publicó y que ellos rastrean como si leerla fuera la única salvación posible.
Bolaño tuvo la extraña capacidad de convencer a sus lectores de que lo único que tiene sentido en esta vida es estar obsesionado con escribir un poema. Sólo uno. O al menos una línea que pueda romperte la cabeza.
Una vez escribí que la figura de Roberto Bolaño se parecía a uno de esos escoceses que luchan contra el ejército inglés en la película Corazón valiente. No hablo de fisonomía ni pienso en Mel Gibson (estereotipo del héroe trágico) sino en la figura de un viejo que, aunque le hayan cortado el brazo en batalla, grita como desaforado porque aún quiere dar pelea. Escribir, para Bolaño, era enfrentarse a un ejército imbatible con la certeza de que nunca podrás vencerlo. Un escritor kamikaze desesperado por salir al campo de batalla para pelear contra un monstruo invisible. Así, todavía hoy, me lo imagino.

(*) Periodista. Argentina