lunes, 15 de febrero de 2016

Mario Artigas: Homenaje a Pepita Turina

Los hijos mellizos Karen y Carol, Pepita Turina y Oreste Plath

Pepita Turina

"Estoy en la injusticia natural del universo o del planeta en que vivo.  Así como un vegetal es gigantesco y otra pequeña hierba, así como entre los animales uno es león y otro hormiga, así como hay organismos invisibles que ni siquiera se alcanzan a ver con el microscopio, estoy en la injusticia natural de ser lo que soy".

A 30 años de la muerte de la escritora y figura de la primera generación de bibliotecólogas de Chile. Josefa Alvina Turina Turina (Punta Arenas, 1 de marzo de 1907 – Santiago de Chile 1 de marzo de 1986. Sus cenizas fueron esparcidas en el Estrecho de Magallanes). Fue una periodista y escritora de origen Croata1. Fue una importante Gestora Cultural: en la creación del Círculo de Difusión Cultural de Valdivia; La Semana del Arte y el Primer Salón de Bellas Artes en dicha ciudad. Recibió diversas distinciones como: Primer Premio Concurso Floral de las Fiestas Primaverales de 1935, por su obra “Prólogo de Primavera”.

-          El 2 de Febrero de 1945, circunscripción Moneda a las 16. 30 hrs., en Santiago de Chile, contrajo matrimonio con el escritor, folklorólogo e investigador Oreste Plath (César Octavio Müller Leiva, nació en Santiago 13 de agosto de 1907, falleció en Santiago 24 julio de 1996), de esta unión nacieron el 28 de marzo de 1946 la pareja de mellizos Karen Plath Müller Turina (hija) y Carol Plath Müller Turina (hijo). En sus hijos no quiso perder el Plath, seudónimo de su esposo escritor, y se los puso por segundo nombre-

Un Prisma de Pepita:
Hoy, como en otros tiempos, los matrimonios durables son un hecho.  Se dan hasta en los artistas, a quienes siempre se ha considerado quebrantadores de las normas establecidas, y de cláusulas y comportamientos poco ceñidos a la moral.  No ha sido por las leyes rígidas del matrimonio, ni por miedo al “qué dirán”.  Ninguna exigencia de ese tipo los ha inducido a mantenerse enlazados.  Unidos en el arte y en la vida, con permanencia, entran en esa categoría los actores de teatro Américo Vargas con Pury Durante y Lucho Córdova con Olvido Leguía.  Lucho Córdova, entrevistado un día en la televisión, dijo que le gustaría que murieran juntos, el mismo día.  Su deseo no se cumplió.  Ella le sobrevivió.  Fuera de que en Chile hay muchas parejas de “toda la vida” entre escritores en que ambos lo son, abundan otras en que la mujer o el marido no lo son, y que han mantenido y mantienen una firme unión matrimonial.  Pintores y escultores igualmente.  Músicos también.  ¿Dar nombres?  Uno de los más destacados matrimonios de escritores fue el de Pablo de Rokha con Winett de Rokha.  Él, vociferante poeta, transmisor de palabras fuertes y duras para todo lo que no fuera su mujer y su familia, le dedicó a ella no sólo su adhesión permanente de marido y de padre, sino las palabras más abundantes y de mayor relevancia de la literatura chilena.  Publicó inspirado en ella, prosa y poesía, describiéndola, destacándola, adorándola.  Formó con ella una familia narcisista.  En el libro “Morfología del Espanto”, en “Lengua y Sollozo” explica a sus hijos.
Entre los poemas “Canto del macho anciano”, “Epitalamio”, “Obsesión del Matrimonio Provinciano”, le dice a su mujer.
Winétt murió y Pablo de Rokha, unos años después, se suicidó, tal vez no solamente por su viudez, sino que sin Winétt, el insoportable mundo le arañó más.  Como viudo inconsolable escribió “Apoteosis”, excelsa prosa que reflejó su dolor.
Habría que insertar, no resumidas, las treinta y seis páginas (formato grande) que componen esta prosa gimiente, para comprender mejor la desesperación de un marido, que tras décadas de matrimonio, rezuma inconsolabilidad, dolor, ternura, recuerdo, belleza, amor, idolatría, adoración, y que en ella asegura: “la seguiré llamando hasta después de muerto”. 
APOTEOSIS, es el monumento funerario de un hombre pobre de dinero, incapaz de erigir una costosa arquitectura para su mujer muerta, pero que redactó esas palabras cumbres, en memoria de la bienamada.

Los Literatos chilenos (hijos de emigrantes) han dado muestras de agradecimiento a la tierra que los vio nacer, como es el caso de Gabriela Mistral (Vasca) en “Poema de Chile”. Pepita Turina entre sus cuentos infantiles se halla:

Descubriendo Chile

 Chile es un señor larguirucho que tiene despedazados los pies; vaya uno a saber por qué si nunca ha caminado. ¡Ah!, sí, me olvidaba, ha bailado, sí, sísmicamente con varias partes del cuerpo; los hombros, la cintura, las rodillas, pero no con los pies, que es lo único que se le ha despedazado. En sus movimientos danzarines se ha  destrozado su traje de adobe y tejas por ser antimoderno; en cambio, sus adornos de última moda arquitectural se los ha dejado intactos para gracia de su cuerpo geográfico que no figura en el mapa.
  El señor Chile se ríe del frío; baña su flanco Oeste en un mar Pacífico, visitado nada menos que por corrientes del Polo, y su flanco. Este lo restrega en las mismísima nevada Cordillera. La cabeza es lo único que tiende un poco al trópico y será por eso que se le suele calentar y  comete algunos disparates, como el de danzar, ¡a su edad!, aunque haya ingenuos que lo llaman Nuevo.
  Aunque Chile es un señor que se gasta el lujo de una serie bastante recomendable de climas y de paisajes lo suficientemente amables como para hacerse ricos con solo la explotación turística, se dedica más a agricultor, a viñatero bebedor; busca un mayordomo de viñas y se dedica a las extravagancias de ser del Frente Popular.
Algunos parásitos merodeadores de bolsillo, se sienten muy mal con ese “olor ha roto mugriento” y quieren invadir de protesta el cuerpo geográfico de este señor de pies archipielagescos, pero este indoamericano de visos aristocráticos y europeizantes, tiene un recio corazón de pueblerino y no se dejará vencer.

Pepita Turina, trabajadora de la Cultura y la Artes, se liga a otras “Mujeres” afanadas y preocupadas por la formación de los niños. En Santiago, se une a la Organización Internacional del Libro Infantil y Juvenil (IBBY). En 1954 Marcela Paz junto a Pepita Turina, Alicia Morel, Chela Reyes, Maite Allamand, Virginia Cruzat, Amalia Rendic y Lucía Gevert, inició una campaña que incluyó concursos de cuentos, creación de bibliotecas y visitas a los colegios. A Marcela Paz se le congratulo con el Diploma de Mérito, concedido por el Congreso Internacional de IBBY, que la incluyó en la Lista de Honor Hans Christian Andersen en 1968. El Premio Nacional de Literatura le fue otorgado el 11 de agosto 1982, transformándose así en la tercera mujer en recibir este galardón, antes entregado a Gabriela Mistral en 1951 y Marta Brunet en 1961. El jurado falló por unanimidad en:
“Atención a su dedicación especial al cultivo de la literatura en especial a la narrativa infantil; al hecho de haber creado un personaje literario (Papelucho) de alcances nacionales y universales; como una distinción a las numerosas mujeres que en nuestro país cultivan la literatura en forma sobresaliente”

Mario Reinaldo Artigas



1 Los emigrantes llegados a Chile en los siglos XVIII y XIX, aportaron con sus generaciones posteriores; hijos con un una entrega consagrada en la Literatura y las Artes. Como es el caso de los hijos de Croatas soñadores que llegaron a esta tierra en busca de nueva vida, al citar una de las nacionalidades que han hecho de Chile una Nación.

viernes, 2 de octubre de 2015

“Aquí nunca se estuvo mejor que en democracia”

“Aquí nunca se estuvo mejor que en democracia”

Enrique Tejera París(1), abogado, economista, diplomático venezolano.

Llegar a su casa en Oripoto, en una sinuosa y leve escarpada de El Hatillo, al sureste de Caracas, es saludar, en sus particulares Campos Elíseos, una avenida de bambúes en estricta formación, hirsutos, solemnes, como listos para una ceremonia. En algún instante nos sorprendió buscar, distraídos, el lugar exacto en que reposan las aguas mitológicas del río Leté, reservado a las almas virtuosas. Después de un portón que ataja toda vista hacia el interior, una puerta de cristal, con una pesada aldaba de bronce. Lo que sigue, una vez atravesada la sala, hasta llegar al punto en que nos aguarda el doctor Enrique Tejera París, es una biblioteca que parece forrar todas las paredes, muros y cabezas del mundo. Un alucinante homenaje visual al pensamiento. Un túnel de libros, lomos, títulos, anotaciones en sus rebordes, señal de haber sido leídos, manoseados, cotejados en los embelesos de la reflexión, en las secretas lumbres de la sabiduría.
Cuando, al fin, aparece recortada la imagen de su cuerpo sonriente, calmo, enjuto, distinguido, sentado bajo una inmensa pintura cuzqueña de San José, se nos antojaba que ese señor traslúcido acababa de escaparse, para la ocasión, de aquella fiesta de libros.
-Yo existo de milagro -dice de soslayo, como si adivinara nuestro asombro.
Narra que dos tatarabuelos suyos, héroes de la Independencia, tuvieron un final cruento, cuando habían asegurado descendencia. Vicente Tejera encontró la muerte en una batalla naval, yendo hacia el Congreso de Angostura. Vicente Guevara fue fusilado por orden de Morillo, en 1819
P.- Su padre, Enrique Tejera Guevara(2), fue uno de nuestros más grandes sanitaristas, junto a Arnoldo Gabaldón. Libró batallas contra el paludismo, la malaria. Descubrió el mal de chagas en el país. Marcel Roche dice de él que estudó 17.000 muestras de tierra y aisló unas 32 variedades de hongos. Fue el primer ministro de Sanidad y Asistencia Social. Creó el ministerio de Sanidad. Fue profesor de la universidad mucho tiempo. Era muy joven cuando descubrió el mal de chagas. Estudió los hongos y vivió de eso sus últimos años. Le permitió amasar una pequeña fortuna, pues le vendía sus hongos a una de esas grandes compañías de antibióticos. Su casa se llamaba así, Los Hongos.
-Murió a los 91 años.
-Él murió a los 91 años, y yo voy a morir a los 96 -dice, con un cortante hilillo de voz, como si ensayara, allí mismo, una despedida que no puede aguardar otra ocasión.
P.- ¿Por qué dice eso, doctor?
-Bueno, porque tengo 96, y mi optimismo tiene límites. Tengo un cáncer de próstata que se vino para acá (se toca la parte baja del abdomen). Yo no sé, no creo que esto dure mucho.
El reportero se queda sin preguntas un instante infinito.
-Pero tú sabes lo que más lástima me da. Yo he estado dando clases 72 años, en la universidad. Participé en la creación de la Ciudad Universitaria y cuando regresé del exilio me reincorporé a la universidad que yo había planificado con Carlos Raúl Villanueva.
P.- Es lo que más le duele -retomamos.
-Porque dejo a la universidad en un estado de gran pobreza, con una serie de héroes, que son los profesores. La otra cosa que me preocupa es que comunista no entrega el poder, no entrega gobierno. No se quieren dar cuenta de ese hecho. Ni en la universidad ni fuera de ella se ha creado un bloque suficiente como para lidiar contra ellos…
La dama que nos había abierto la puerta retorna y nos sirve un café. Tejera París sostendría largo rato su tasa, sin sorber, entre sus dedos indecisos. Pero no acepta ayuda.
-Creo que el país va camino a sucumbir políticamente. Yo he dicho que el principal problema no es económico sino administrativo ¡y ético! Nosotros no podemos aspirar a que se hagan unas elecciones limpias, ni nada de eso. Mire, profesores de tres universidades muy serias: la Simón Bolívar, la Central y la Católica, vienen probando estadística mente que en el censo electoral hay metidos más de dos millones cuatrocientos mil votos electrónicos falsos. Capriles tuvo votos para ganarle a Maduro las elecciones, pero le faltaron bolas.
P.- Usted dice que comunista no entrega el poder. ¿Qué tipo de comunista puede ser Nicolás Maduro?
-Maduro fue adoctrinado en el Partido Comunista cubano. Además, él debe probar su nacionalidad.
P.- Una vida complicada. Usted es abogado, economista, diplomático, catedrático, político, piloto. ¿Le falta un título?
-Quizá un título que falta ahí es el de auto biógrafo. Yo he tratado de llevar a cuatro tomos, hasta ahora, mis recuerdos. He tenido una vida larga y bastante complicada. Me tocó vivir tres golpes: El de octubre de 1945, que ganamos; el de 1948, que perdimos; el de 1958, que ganamos. Ya de joven estuve preso. Después, en tiempos de López Contreras…
Estuve seis años exiliado, con Pérez Jiménez. Fue cuando tuve la suerte de conocer a la que sería mi señora. Me enviaron a Brasil, contratado por Naciones Unidas en una misión para crear la Escuela Superior de Administración Pública. Después me mandaron a fundarla en Centroamérica. Luego me nombraron jefe de misión de las Naciones Unidas para hacer un estudio de planificación en toda la América…
Pero Rómulo Betancourt me dijo: te vas para Venezuela, y yo no contesté que no, porque ahí se obedecía como un cadáver. Así eran las cosas en la clandestinidad. Y cuando llegué al país me encontré con que habían puesto preso a todo el CEN de Acción Democrática. Tuve que asumir la secretaría general.
P.- Usted fue funcionario de cuatro presidentes. En el ’58 estuvo en el gobierno provisional de Larrazábal. ¿Hay otro venezolano con ese récord?
-Pero una cosa es gobernar y otra es administrar. Yo sólo goberné cuando ejercí la gobernación de Sucre. Mi papá fue presidente del estado Carabobo. Hay tantas cosas que yo hubiera querido hacer, pero he tenido una vida muy feliz, con mi mujer, con mis hijos, con mis compañeros de partido. Desgraciadamente Acción Democrática se ha desintegrado.
P.- Usted estuvo al lado de hombres notables. Medina Angarita, Gallegos, Larrazábal, Betancourt, Leoni, Pérez.
-Carlos Andrés Pérez no tanto. Le guardo afecto, pero no fue un buen Presidente. En su primer ejercicio robaron y robaron. Sólo se le considera un buen Presidente si se lo compara con los que han venido después; pero el solo hecho de que se haya robado en un gobierno de Acción Democrática es una tragedia.
P.- Con CAP surge Chávez. ¿No le perdona eso?
-Bueno, es que estaba buscándose todo eso. La gente ya estaba harta. En el partido estaban hartos de esas presidencias en que había una corrupción inmanente. Épocas en que, como dijo Piñerúa, gobernaban las barraganas. Aunque en la vida privada de esos presidentes hay una cosa muy rara: murieron pobres. También en el gobierno de Luis Herrera el robo de sus ministros fue terrible, pero él murió paupérrimo…
-Yo no bailo en cambote.
P.- Usted creó Cordiplan apenas cayó Pérez Jiménez. ¿Es esa su principal obra?
-En Cordiplan logré un aparato de planificación y coordinación que hoy es un desastre. Tú no puedes poner la planificación junto a la hacienda. Nosotros quisimos evitar la experiencia rusa, con el Gosplan. Pero tú sabes que a Cordiplan no la acabaron los comunistas, fue Gumersindo Rodríguez. Se la llevaron de Miraflores a un edificio y eso eran negocios y más negocios…
Yo te diría que donde trabajé y logré más cosas fue en la gobernación de Sucre. Abrimos escuelas para formar 3.000 maestros, en el primer año, y con esos maestros abrimos 3.000 aulas. Les dimos zapatos gratis a los alumnos de todas las escuelas para evitar enfermedades que entran por los pies y fueron muy combatidas por mi papá, y por Gabaldón.
P.- ¿Es cierto que siendo gobernador puso preso a un hombre por tener muchos hijos?
-Lo puse preso una hora, en un barco de la Universidad de Oriente. Era un hombre que andaba por ahí ufanándose de haber regado 60 hijos.
P.- Usted fue presidente del Banco Industrial, senador, canciller de CAP, embajador en Madrid y en Washington, embajador en la OEA, en la ONU.
-Tú sabes que eso del Banco Industrial es uno de mis mayores éxitos. Lo dejé saneado, sin deudas, con un capital multiplicado por ocho. No hay nada más grato que ver a un banco que funciona como debe ser, porque quebrarlo es tan fácil.
P.- A usted le faltó sólo un cargo: la Presidencia de la República.
-Pues sí. Yo pudiera haber sido Presidente.
P.- Por esta casa desfilaron militares en el año 2002, ofreciéndole llenar el vacío en caso de que se precipitara una renuncia de Hugo Chávez.
-Aquí vinieron oficiales del Servicio de Inteligencia y me preguntaron si estaría dispuesto a ser Presidente de la República. Les dije: sí, eso es lo que yo he estudiado toda mi vida. Les dije: yo sé lo que hay que hacer, sé cómo se hace, y estoy dispuesto a hacerlo. Me preguntaron si estaba de acuerdo entonces con un golpe. Les dije que no, que aquí habían venido colegas de ellos a consultarme y les había dicho lo mismo: que aspirar a ser Presidente no es ser conspirador, puesto que va a haber elecciones. A los cuatro días se metieron aquí 20 militares y 100 policías. Chávez me acusó y pidieron 20 años de cárcel para mí.
P.- Usted elaboró un plan de transición y un proyecto de Constitución, para un Consejo Federal de Gobierno.
-Sí. Y después de eso lo he ido mejorando.
P.- ¿Siguió trabajando en ese plan?
-Sí, y se lo he dado a distintas personas. Esos planes para tumbar gobierno no valen, sino la fuerza que tengan los que van a tumbar al gobierno.
P.- ¿Pedro Carmona se le atravesó en el camino? ¿El hombre en abril de 2002 era usted?
-Ese 12 de abril me buscaron un capitán de navío y dos coroneles, con la misión de llevarme a hablar con el comandante del Ejército, el general Efraín Velásquez. Cuando llegamos a la comandancia allí había un gentío. De una vez vi cosas que no me gustaban. Nos dijeron: Suban, porque están reunidos allá arriba, con el doctor Brewer Carías, están fulano y zutano. Unos tipejos. Y yo dije: Vámonos pa’l carajo, a mí no me gusta esta vaina. Yo no bailo en cambote…
El cardenal Ignacio Velasco y Castillo Lara tenían un pleito porque cada uno tenía su candidato. El del cardenal Velasco era Carmona, aunque me lo negó en su lecho de muerte. De manera que nunca nadie dirá la verdad completa.
P.- ¿Está usted de acuerdo con Cabrujas, en el sentido de que Venezuela es un país por hacer, un país aún en gestación?
-No, Venezuela es un país de gente capaz de grandes obras. Lo que pasa es que ha caído en manos de una banda de gánsteres comunistas.
P.- Usted ha dicho que desde 1830 los venezolanos buscan algo que no existe: Un Presidente que se deje aconsejar.
-Un Presidente que sepa pedir consejo es importantísimo. Es una joya. Un Betancourt, un Leoni, un Caldera. Cuando tú le puedes dar una opinión sincera, en una crisis grave, a un Presidente, ahí el país sí se puede salvar. El propio Churchill llegó a exclamarle irritado a una colega del parlamento inglés, que él siempre estaba dispuesto a aprender, pero detestaba que trataran de enseñarlo.
P.- Usted dijo alguna vez que los venezolanos tenemos una gran capacidad para la autodenigración. ¿Somos una sociedad que se autodestruye?
-Es que con frecuencia, ante cualquier hecho lamentable, se escucha decir: Bueno, porque tú sabes cómo son las cosas en este país, estamos en Venezuela. Y cuando el Metro de Caracas funcionaba a la perfección, la gente decía: Qué maravilla, no parece que estemos en Venezuela. Esa es una tendencia muy peligrosa. Es un gran defecto…
-Pero la democracia falló en algo. La gente ansiaba a un hombre fuerte…
-En todas partes del mundo las democracias, que son abiertas, libres, atraviesan por crisis, pero aquí nunca se estuvo mejor que en democracia, aunque se la desprestigie. Acuérdate de una cosa: toda dictadura gasta mucho real en propaganda.
P.- ¿Qué piensa que han hecho con el hombre las nuevas tecnologías?
-Es la única pregunta que no me atrevo a responder. Yo no sé manejar ni los telefonitos automáticos. No te olvides que tengo 96 años. Soy un ignorante en esas cosas.
P.- Una frase parecida la dijo Uslar Pietri.
-Ah, entonces estoy en buena  compañía.
P.- Los tiempos se han vuelto más acelerados. ¿Se vive más ahora que antes?
-Es una sensación de aceleración constante. Pero los recuerdos quedan. Yo me acuerdo de la primera vez que visité Barquisimeto. Fui en 1936, a oír un discurso de Betancourt, invitado por Raúl Nass, compañero de curso. Qué ciudad tan agradable. Me recibieron los hermanos de La Salle, donde yo estudiaba en Caracas. Ya yo era bachiller. Por cierto: los crepúsculos son tan buenos aquí como allá.
P.- ¿Qué añora del pasado?
-¡Nada!
P.- ¿Espera algo del futuro?
-Que nos devuelva una paz suave, como la que teníamos.
P.- ¿De qué vale la experiencia acumulada?
-Es una pregunta que yo me he hecho muchas veces. No la puedo contestar.
P.- ¿Es la vejez la edad de oro?
-No, en absoluto. No te la recomiendo.
P.- ¿Es un castigo llegar lúcido a una edad avanzada, con tantos recuerdos? ¿No alivia el olvido?
-No, chico. Lo mejor es tener la mente clara. Hasta el último día.
P.- Norberto Bobbio, en De Senectute, escribió que la vejez es un mundo en el que cuentan más los afectos que los conceptos.
-Sí, tiene razón. Para mí no hay nada más grande que haberme casado con Pepita y vivir con ella. Es un ángel con el que yo estoy casado. Ha resultado una mujer perfecta.
P.- ¿Algo por hacer? ¿Qué agenda se tiene a los 96 años?
-Yo quisiera terminar el quinto tomo de mis memorias. Me falta escribir toda la parte del Congreso. No sé si vale la pena. Pero yo creo que todo lo que dejé escrito, ahí queda. Fíjate tú la importancia de esto que hacemos hoy. Cuando me llamaron ustedes y mi hijo Carlos me dijo que venían, yo dije: ¡Qué buena oportunidad! Porque es una última oportunidad de dar memoria, y yo sé que va a salir muy bien. Con todo lo que hemos hablado puedes escribir un libro. Muchos periódicos se han ido deteriorando moralmente, pero EL IMPULSO se mantiene intacto. Yo tengo un agradecimiento muy especial por ustedes. Siempre me han tratado bien. Es un periódico que hace su trabajo sin maldad.
P.- ¿Cómo quisiera ser recordado, doctor?
-Yo creo que no voy a ser recordado por mis escritos, ni por lo que he hecho. En el fondo, yo creo que no voy a ser recordado por nada.-

Enviado de Venezuela por Clara Pimstein


1.- Único hijo del científico Enrique Tejera Guevara1 y de Valentina París. Realizó estudios secundarios en el caraqueño

Colegio La Salle. En 1942 se graduó de Ciencias Económicas y Sociales en la Universidad Central de Venezuela (UCV) de Caracas. Fue delegado estudiantil y presidente de la Federación de Estudiantes de Venezuela, obtuvo el doctorado y siendo profesor de derecho constitucional de la UCV, dirigió y reformó otras cátedras de estudios, incluso fundó algunas nuevas como la de Economía para Ingenieros, de Administración Pública y de Participación de los Trabajadores. En 1943 realizó así mismo un postgrado en Moneda y Bancos. Tejera París habla cinco idiomas.político. Fueron sus padres Enrique Tejera, abogado y juez, y Carmen Guevara Zuloaga. Desde muy temprana mostró su inclinación por las ciencias naturales y la medicina. Una muestra de su talento para la ciencia, se puede encontrar en su primera investigación "Sobre un caso de verruga del Perú", el cual fue publicado en 1913 en la Gaceta Médica, cuando todavía era un estudiante de medicina. También antes de graduarse gana, con un seudónimo, el premio Vargas, aunque la Academia de Medicina no decidió entregarle el mismo por no poseer el título de médico, el cual no había obtenido por encontrarse entonces exiliado (1917) en París por haber participado como dirigente estudiantil, en los sucesos universitarios de 1912. Tras servir en las ambulancias durante la Primera Guerra Mundial, regresa a Venezuela en 1918; graduándose como Médico cirujano e ingresando al servicio médico de la Caribbean Petroleum Company ubicada en el campo petrolero de La Horqueta en la sierra de Perijá. Desde continúa sus investigaciones y de nuevo gana el premio Vargas, que esta vez sí le es entregado. En Mene Grande y Trujillo descubre la existencia de las tripanosomiasis (enfermedad de Chagas) en Venezuela y la ratifica con otro descubrimiento en Santa Teresa del Tuy (1919). Por su parte, desde Brasil Carlos Chagas, le envió un cablegrama en el que le agradecía, ya que hasta ese momento la existencia de la enfermedad se había puesto en duda.
Publicaciones:
  • Los Empleados Públicos y la Reforma Administrativa (1945)
  • Organización de Oficinas Públicas (1948)
  • Organigramas y Flujogramas (1954)
  • Dos Elementos de Gobierno (1960)
  • Administración Pública (1962)
  • La Formación de un Caraqueño. Memorias, Primer tomo. Caracas. Editorial Planeta (1994-1996 2ª Edición).
  • La Constitución somos nosotros mismos (1999)
  • Venezuela y el Dios de los Borrachos. Semi-Memorias. Caracas: Editorial Libros Marcados, 2007.
  • Dos golpes y una transición. Memorias (1945-1958), Segundo tomo. Caracas: Editorial Libros Marcados, editado por Fausto Masó, 2009.
  • Gobierno en mano. Memorias (1958-1963), Tercer tomo. Caracas: Editorial Libros Marcados, editado por Fausto Masó, 2009.
  • Cuando Venezuela Tenía Razón. Memorias (Washington, 1963), Cuarto tomo. Caracas: Editorial Libros Marcados, editado por Fausto Masó, 2013.

En otras actividades fue designado presidente de los Scouts de Venezuela y ejerció por un tiempo la abogacía, siendo socio fundador del escritorio jurídico Cottin, Tejera París & Asociados.
Carrera como funcionario público:
Funcionario público en el gobierno de Isaías Medina Angarita y su sucesor Rómulo Gallegos. Ingresó en el partido socialdemócrata Acción Democrática (AD), siendo en los gobiernos de este partido sucesivamente Fiscal General de Seguros, Director Administrativo del Ministerio de Agricultura, Jefe de la Misión de Inmigración en Roma (promoviendo la política migratoria de ciudadanos europeos) y miembro de la Comisión de Estudios Financieros y Administrativos del Ministerio de Hacienda.
El 23 de enero de 1958, el mismo día que fue derrocado el dictador Marcos Pérez Jiménez, y ya como miembro del gobierno provisional encabezado por el Contralmirante Wolfgang Larrazábal fundó el Sistema Nacional de Planificación y Coordinación (Cordiplan) siendo una institución con facultades similares al Ministerio de Finanzas. El 18 de febrero de 1959 es designado Gobernador del Estado Sucre por el gobierno central, cargo que ocupa hasta el 26 de diciembre de 1961. Asimismo en 1962 fue presidente del Banco Industrial, dejándolo sin deudas y con su capital aumentado 8 veces. Elegido senador del parlamento en el periodo 1969-1974 por votación popular. En 1989 ejerció como Ministro de Relaciones Exteriores en el gobierno de Carlos Andrés Pérez.
Tejera París también realizó actividades diplomáticas en los distintos gobiernos de la etapa democrática como embajador de Venezuela en España y Estados Unidos (1963 hasta 1968), siendo desde ese cargo uno de los principales voceros latinoamericanos en contra del gobierno cubano presidido por Fidel Castro, además fue elegido embajador ante la Organización de Estados Americanos (OEA) y las Naciones Unidas. Entre otros organismos multilaterales donde llegó a laborar se puede mencionar el Fondo Monetario Internacional, ejerciendo como Director Ejecutivo en representación de Venezuela, México y Centroamérica.
El 20 de diciembre de 2002, se allanó su domicilio por parte a la policía política Disip, acusándolo de “rebelión militar y abuso de autoridad”, contra el gobierno de Hugo Chávez, siendo posteriormente demostrada su inocencia y no participación en conspiración alguna, tras diversos procesos judiciales.2 Tejera se postula como pre-candidato presidencial a las elecciones presidenciales de 2006, sin embargo se retiró poco después para apoyar al candidato opositor de consenso, Manuel Rosales.
Actualidad
Actualmente está dedicado a la docencia y a escribir sus memorias. Se muestra partidario de crear nuevas fórmulas de gobierno, centradas en la recuperación económica y en mejorar la suerte de cada venezolano, además de la realización de cambios urgentes en la constitución y en la administración pública. Reconoce la confrontación política pero insiste en todo lo que lleve a la reconciliación social y al progreso económico de cada venezolano.


2.- Nace en Valencia (Edo. Carabobo) el 5.11.1899 -Muere en Caracas el 28.11.1890. Médico, investigador científico y político. Fueron sus padres Enrique Tejera, abogado y juez, y Carmen Guevara Zuloaga. Desde muy temprana mostró su inclinación por las ciencias naturales y la medicina. Una muestra de su talento para la ciencia, se puede encontrar en su primera investigación "Sobre un caso de verruga del Perú", el cual fue publicado en 1913 en la Gaceta Médica, cuando todavía era un estudiante de medicina. También antes de graduarse gana, con un seudónimo, el premio Vargas, aunque la Academia de Medicina no decidió entregarle el mismo por no poseer el título de médico, el cual no había obtenido por encontrarse entonces exiliado (1917) en París por haber participado como dirigente estudiantil, en los sucesos universitarios de 1912. Tras servir en las ambulancias durante la Primera Guerra Mundial, regresa a Venezuela en 1918; graduándose como Médico cirujano e ingresando al servicio médico de la Caribbean Petroleum Company ubicada en el campo petrolero de La Horqueta en la sierra de Perijá. Desde continúa sus investigaciones y de nuevo gana el premio Vargas, que esta vez sí le es entregado. En Mene Grande y Trujillo descubre la existencia de las tripanosomiasis (enfermedad de Chagas) en Venezuela y la ratifica con otro descubrimiento en Santa Teresa del Tuy (1919). Por su parte, desde Brasil Carlos Chagas, le envió un cablegrama en el que le agradecía, ya que hasta ese momento la existencia de la enfermedad se había puesto en duda.
En 1920 vuelve a Europa y realiza investigaciones, que combina con una exitosa carrera profesional. Por este tiempo publica numerosos trabajos en revistas médicas venezolanas y extranjeras y sus estudios sobre leishmaniasis, paludismo y los trasmisores de enfermedades tropicales, incluyendo la tripanosomiasis equina, le valen reconocimiento de instituciones extranjeras. En 1924, llega a ser director del laboratorio de Microbiología de la Sanidad Nacional, en el cual había comenzado su carrera sanitaria como exterminador de ratas, para luego ser preparador de bacteriología, ayudante de laboratorio, bacteriólogo y epidemiólogo (1924-1931). Aunque fue electo individuo de número de la Academia de Medicina el 27 de septiembre de 1934, no llegó a incorporarse. Durante el gobierno del presidente Eleazar López Contreras, fue nombrado ministro de Salubridad, Agricultura y Cría a comienzos de 1936. Sin embargo, a los 15 días, gracias a un plan madurado durante años, separa Agricultura y Cría y organiza el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, demostrando particular acierto en la designación de sus colaboradores: Martín Vegas, Arnoldo Gabaldón, Leopoldo García Maldonado, José Ignacio Baldó, Julio Diez y otros notables sanitaristas. A mediados del año 1936 renuncia al Ministerio de Sanidad, tras oponerse en una exposición ante el Congreso Nacional a una Ley de Defensa contra el Paludismo que según él, resultaría inútil y costosa.
Ministro plenipotenciario en Bélgica (1936-1939), es de nuevo nombrado ministro, esta vez de Educación, en 1939. Como tal presentó al Congreso un proyecto de Ley de Educación, consultado previamente con lo que llamó un "congresillo de expertos" que incluía profesores, maestros y estudiantes de diversas tendencias. Durante el gobierno de Isaías Medina Angarita, fue designado ministro plenipotenciario en el Uruguay (1943-1945) y a partir de febrero de 1945, presidente del estado Carabobo. En este último cargo realizó una obra eficaz y balanceada en materia de educación, cultura y sanidad; en ese año trajo a Venezuela, y aplicó en Morón por primera vez, el DDT. Como consecuencia del 18 de octubre de 1945, se vio interrumpida su gestión de gobierno. Profesor de histología normal (1926) en la Universidad Central de Venezuela, el 3 de febrero de 1926 fundó cátedra de Patología Tropical. En el campo de la investigación trabajó con éxito en la búsqueda de antibióticos a partir de los hongos microscópicos. Para esto viajó incansablemente por Venezuela y el extranjero, acumulando un total de 32.500 cultivos que probaba en su propio laboratorio, en el de Higiene (antes laboratorio de la Sanidad Nacional) que había fundado y que nunca abandonó, y en laboratorios de Estados Unidos. En definitiva, durante toda su vida Enrique Tejera compartió su incansable labor en la investigación y el progreso normal y científico de la medicina venezolana, con la reflexión social y política.

lunes, 12 de enero de 2015

Cesar Moro, un escandaloso surrealista Peruano-Francés


Por: Mario Artigas

El 10 de enero de 1956 murió en Lima uno de los poetas contemporáneos que más huella dejó entre las generaciones que hoy reinan en el ámbito poético del continente. Nadando entre dos lenguas, el francés y el castellano, Moro se convirtió en un gran orgiástico de la palabra y sus poemas sorprenden hoy como si fueran el fruto de ordalías de imágenes.
César Moro. Seudónimo de Alfredo Quíspez Asín (Lima, Perú, 19 de agosto de 1903 - 10 de enero de 1956) fue un poeta y pintor surrealista peruano. Tras una formación autodidacta firma su primer trabajo, un dibujo modernista, en 1921 como "César Moro", nombre escogido por él (al parecer encontrado en una novela de Ramón Gómez de la Serna) y con el cual a partir de ese momento se movería por el mundo. Gran parte de su poesía está escrita en francés, antes y después de su única obra en español “La tortuga ecuestre”. Su vida pasó por largos períodos de estancia en París. En ella se relacionará con la plana mayor del surrealismo francés, como André Breton y Paul Éluard.

Un Gay no comprendido en Perú.-
 Moro, que era gay, -encabezó una "vida escandalosa"- -describe a sí mismo en voz baja y en privado-. Muchos compañeros surrealistas tenían conocimiento de la homosexualidad de Moro, que abrazó por primera vez en México. Su amor poesía escrita en París es torturado, pero su poesía escrita en la Ciudad de México para “La tortuga ecuestre”, es abiertamente homoerótico. Su nuevo idioma, apasionado puede atribuirse a su relación con el teniente del ejército Antonio AA De hecho, Moro escribió una serie de cartas y poemas a lo largo de 1939 que expresa la crueldad de su amor por Antonio, la totalidad de sus sentimientos que no dejan nada en su vida más allá de Antonio. La fuerza de los sentimientos de Moro para él duró la duración de su residencia en México, incluso después de que Antonio se casó y se convirtió en padre. Moro parece haber desempeñado un papel casi padrino-como en la vida del hijo de Antonio. La intensidad de la relación de Moro con Antonio, coincidió con su distanciamiento con Breton y el surrealismo después de la publicación de “Breton Arcano 17”, que Moro desafió en una revisión en “El Hijo Pródigo”. A partir de entonces Breton, que no podía aceptar el amor entre miembros del mismo sexo, ya no tendría un impacto tan grande en el desarrollo estético del Moro.

El Surrealista.-
 César Moro es un gran poeta surrealista. No resulta fácil escribir poesía de tanta calidad en una lengua ajena. Generalmente el uso del código literario exige al hablante un dominio de los aspectos prosódicos y rítmicos del idioma hasta percibir las eufonías y disonancias de este último.

“Algunas diferencias se produce con el más grande poeta gay chileno, el poeta surrealista Jorge Cáceres. Su poesía fue escasa en francés y más intensa en español, pero al igual que Moro, poeta, pintor y bailarín (Ballet). “Obra Completa de Jorge Cáceres”, Edición, Pentagrama Editores, 2002. Reedición marzo 2015, (Mario Artigas) Edición Fundación Unión Chilena de Escritores”.

Moro aprendió algo tardíamente el francés, pero al final bregó con la sintaxis y la fonética de esta lengua hasta llegar a dominarlas y ofrecernos poemas que, con el paso del tiempo, han quedado como monumentos de la literatura latinoamericana. Al comienzo de la década del veinte, cuando decide viajar a Europa, era más conocido como artista plástico. Instalado en París, entabla contacto con el grupo surrealista de André Breton.
Inmediatamente su actitud congenia con el nuevo espíritu que predicaban los surrealistas. Comienza a escribir poesía en francés y comparte sus textos con otros poetas. Una carta de Paul Éluard nos narra el momento: “Mi querido Moro, estas líneas solo para manifestarle con qué placer estoy leyendo sus admirables poemas, del primer cuaderno que usted me ha confiado –Breton se ha quedado con el otro– son la poesía lo que me gusta por encima de todo, sus versos siempre sorprendentes, pocas cosas son las que pueden unirme tanto con lo que conservo de mi juventud. Me daría la mayor alegría que en caso de tenerlos, me mandara más”.
En 1934, Moro vuelve al Perú y entabla amistad con Emilio Adolfo Westphalen. Al año siguiente, organiza lo que sería la -primera exposición surrealista- en el Perú. Por esos días tiene una discusión con el chileno Vicente Huidobro, a quien Moro acusa de ser un reciclador de la poesía de Pierre Reverdy y del cine de Luis Buñuel. Vicente Huidobro -de cuyo magisterio Moro descreía- era una figura demasiado “literaria” para él.
Tras publicar un boletín en contra del fascismo, que se apoderaba de España, la policía entra a su casa confiscando los ejemplares que allí encuentra. Entonces, se obliga al exilio y decide viajar a México. La segunda Guerra Mundial se avecinaba y sus amigos europeos viajaban también. Allí se reúne con ellos, conoce a nuevos amigos. Pasaría una década en México, saldría de ese país con el corazón roto, peleado con su amigo Breton, con un baúl lleno de pinturas que nunca llegarían al Callao y con los rezagos de una extraña enfermedad que lo aquejó durante algún tiempo. (Mario Vargas Llosa lo transfigura en un pasaje de La ciudad y los perros). El culto de la poesía era en Moro una real aristocracia: una causa perdida. Era demasiado lúcido como para hacerse ilusiones sobre su época —sobre cualquier época— y de allí, así mismo, la ironía y el júbilo de su conciencia marginal. De cualquier modo, no es la añoranza del culto minoritario lo que Moro nos comunica: al contrario, es la libertad intransigente de un espíritu mayor. Entonces, no es casual que se apartara más tarde de Bretón, disintiendo de su figura “literaria”. Su agresividad con los “intelectuales” provincianos y con los “regionalismos” plásticos y poéticos, porque su “Pintura” es también otra muestra de su libertad, de su inmediata asunción del arte sin mediaciones o explicaciones. (Moro fue también un pintor imaginativo, cuyos colores evocan a Bonnard).
Posteriormente su vida en Lima, pasaba casi inadvertida. Pero la poesía siempre tiende puentes invisibles. Por esa época comenzaban a visitarlo algunos poetas jóvenes –Jorge Eduardo Eielson, Rafael Méndez, Tenaud– y comienza su amistad con Carlota Carvallo de Núñez. También vendrían a verlo unos jóvenes poetas argentinos.  
El primero fue Enrique Molina, quien coincidió con Moro en la pasión por la poesía. Se volvieron amigos. En un poema titulado “No hay sombras allí”, el argentino hace un despliegue de su alucinante memoria: “César Moro en su atmósfera carnívora de las constelaciones / de otro cielo de aorta confundida con las algas / al pie de su gran dolmen de la luna peruana / el suyo / un grito de adiós / el salvaje testimonio de una aventura de lo absoluto”.

Lettre d’Amour (1944), quizá sea su poema mayor, llevará el virtuosismo poético de Moro a una dramatización del habla: ahora el diálogo es una ausencia, una pérdida, y, por lo mismo, la escritura es el último ritual del extravío.
En vida publicó sólo tres plaquettes: Le Cháteau de Grisou (1943), Lettre d’Amour y Trafalgar Square (1954), en ediciones mínimas, hoy desaparecidas.

Resumen.-
En castellano Moro escribió unos 70 poemas, incluidos los de La tortuga ecuestre con unas cartas-poemas a su inspirador, contra más de 300 composiciones en francés. Mientras vivió no publicó sino dos poemarios: Le château de grisou (México, 1943), Trafalgar Square (Lima, 1954) y un poema largo, Lettre d'amour (México, 1944) magistralmente traducido al castellano por Emilio Adolfo Westphalen. Todo el resto es póstumo: Amour à mort, Paris (1957 y 1990), La tortuga ecuestre y otros poemas (Lima, 1958) y La tortuga ecuestre y otros textos, (Caracas, 1976), Derniers poèmes (Lima, 1976), Obra poética (Lima, 1980), Ces poèmes (Madrid, 1987).

Lettre d´amour

Je pense aux holoturies angoissantes qui souvent nous
         entouraient à l’approche de l’aube
quand tes pieds plus chauds que des nids
flambaient dans la nuit
d’une lumière bleue et pailletée

Je pense à ton corps faisant du lit le ciel et les montagnes
         suprêmes
de la seule réalité
avec ses vallons et ses ombres
avec l’humidité et les marbres et l’eau noire reflétant toutes
         les étoiles
dans chaque oeil

Ton sourire n’était-il pas le bois retentissant de mon enfance
n’étais-tu pas la source
la pierre pour des siècles choisie pour appuyer ma tête?
Je pense ton visage
immobile braise d’où partent la voie lactée
et ce chagrin immense qui me rend plus fou qu’un lustre
         de toute beauté balancé dans la mer

Intraitable à ton souvenir la voix humaine m’est odieuse
toujours la rumeur végétale de tes mots m’isole dans la nuit totale
où tu brilles d’une noirceur plus noire que la nuit

Toute idée de noir est faible pour exprimer le long ululement
         de noir sur noir éclatant ardemment

Je n’oublierai pas
Mais qui parle d’oubli
dans la prison où ton absence me laisse
dans la solitude où ce poème m’abandonne
dans l’exil où chaque heure me trouve

Je ne réveillerai plus
Je ne résisterai plus à l’assaut des grandes vagues
venant du paysage heureux que tu habites
Resté dehors sous le froid nocturne je me promène
sur cette planche haut placée d’où l’on tombe net

Raidi sous l’effroi de rêves successifs et agité dans le vent
d’années de songe
averti de ce qui finit para se trouver mort
au seuil des châteaux désertés
au lieu et à l’heure dits mains introuvables
aux plaines fertiles du paroxysme
et de l’unique but
ce nom naguère adoré
je mets toute mon adresse à l’épeler
suivant ses transformations hallucinatoires
Tantôt une épée traverse de part en part un fauve
ou bien une colombe ensanglantée tombe à mes pieds
devenus rocher de corail support d’épaves
d’oiseaux carnivores

Un cri répété dans chaque théâtre vide à l’heure du spectacle
inénarrable
Un fil d’eau dansant devant le rideau de velours rouge
aux flammes de la rampe
Disparus les bancs du parterre
j’amasse des trésors de bois mort et de feuilles vivaces en argent corrosif
On ne se contente plus d’applaudir on hurle
mille familles momifiées rendant ignoble le passage d’un écureuil

Cher décor où je voyais s’équilibrer une pluie fine se dirigeant rapide
         sur l’hermine
d’une pelisse abandonnée dans la chaleur d’un feu d’aube
voulant adresser ses doléances au roi
ainsi moi j’ouvre toute grande la fenêtre sur les nuages vides
réclamant aux ténèbres d’inonder ma face
d’en effacer l’encre indélébile
l’horreur du sang
à travers les cours abandonnées aux pâles végétations maniaques

Vainement je demande au feu le soif
vainement je blesse les murailles
au loin tombent les rideaux précaires d l’oubli
à bout de forces
devant le paysage tordu dans la tempête

                                               (México, D.F. décembre 1942)